martes, 9 de diciembre de 2008

miércoles, 26 de noviembre de 2008

POR QUÉ VESTIR DE NEGRO






"Bueno, tú te preguntas por qué yo siempre visto de negro,
Por qué nunca ves colores brillantes en mi espalda,
Y por qué mi apariencia parece tener un tono sombrío.
Bueno, hay una razón para las cosas que tengo puestas.

Yo visto de negro por los pobres y los abatidos,
Viviendo en la desesperanza, en el lado hambriento de la ciudad,
Lo uso por el prisionero que ha pagado con holgura por su crimen,
Pero está allí porque es una víctima de los tiempos.

Yo uso el negro por aquellos que nunca leyeron,
O escucharon las palabras que Jesús dijo,
Acerca del camino de la felicidad a través del amor y la caridad,
Por qué, podrías pensar que Él nos está hablando directo a ti y a mi.

Bueno, lo estamos haciendo estupendamente bien, supongo,
En racha con nuestros coches luminosos y ropa de lujo,
Pero sólo así nos acordamos de aquellos que están contenidos,
Adelante debería haber un Hombre de Negro.

Lo uso por el enfermo y el viejo solitario,
Por los temerarios cuyo mal viaje los deja fríos,
Yo uso el negro en luto por las vidas que podrían haber sido,
Cada semana perdemos cien buenos jóvenes.

Y, lo uso por los miles que han muerto,
Creyendo que el Señor estaba de su parte,
Lo uso por otros cientos de miles que han muerto,
Creyendo que todos estabamos de su parte.

Bueno, hay cosas que nunca estarán bien lo sé,
Y cosas que necesitan cambiar donde quiera que vayas,
Pero hasta que empecemos a movernos para hacer unas pocas cosas bien,
Tú nunca me verás usar un traje blanco

Ah, me encantaría usar un arcoiris cada día,
Y decir al mundo que todo está bien,
Pero trataré de llevar un poco de oscuridad sobre mi espalda,
Hasta que las cosas sean más brillantes,
Yo soy el Hombre de Negro."

JOHN R. CASH 1971 (Man In Black)

Traducción muuuy libre y literal





jueves, 6 de noviembre de 2008

SHAME ON YOU, CALIFORNIA!!!

¡Ignominia!


Los fundamentalistas religiosos, los mojigatos, los homofóbicos, los latinos machistas y maltratadores pero muuuy machos, los cabeza de pistola, la basura blanca de extrarradio intolerante y choricera, el nazi Schwarzenegger

Orgullo de nieto

y su comparsa -¿no me digáis que os creistéis eso de que su esposa apoyaba los matrimonios gayers y él también?, porque ya se entendería que semejante sujeto gane en las elecciones, bobos y bobas-, los repugnantes lobbies de cultos de diverso truño, los progres hipócritas y toda esa gentuza que esgrime sus derechos para
quitárselos a los demás, han votado por la Proposición 8 y han ganado en ese estado yanquee que desmiente todo posible avance social en el territorio donde nunca llueve.


Tal vez todo se deba a que la mayoría de los gayers reales no cumplen el requisito de tía buena o macizorro de revista porno, que sacude las húmedas fantasías masculinas de dos tías o tíos besuqueándose y toquetéando sus cuerpos perfectos, para el exclusivo deleite del varón.


O quizás sea porque a esa esposa cornuda, ya sea la flaca teñida de gimnasio, con kilos de silicona y botox, o la gorda frustrada cargada de hijos y con la chimenea llena de telarañas, odia ver cómo dos personas exudan su manifiesto amor, están satisfechas sexualmente la una con la otra -o el uno con el otro- y, para su mayor azoramiento, quieren entrar en esa "sagrada" institución social y legal del matrimonio para coronar ese amor mutuo.


O, serán esos latin lovers taaaan machos, tan mero machos, tan católicos y tan dados a dar hostias de revés a la patrona en casa y a maltratar a todo ser viviente. Claro, será por exportar sus buenas costumbres que tanto han ayudado a poner en lo más alto a Latinoamérica, ya sabéis: "A dios rogando y con el mazo dando".


Y, tampoco debemos olvidar a quienes están detrás del mantenimiento de esas viejas tradiciones medievales, tan caras a ciertos grupos de poder en el viejo mundo: los sacerdotes, los pastores y sus horrendas, terribles y grotescas iglesias. Si ya me resultaban patéticas y deleznables ciertas prácticas televisivas de "pastores" protestantes culo blanco, tipo Jimmy Swaggart o el Club PTL, ahora ya no me río viendo esos críos gordos latinoamericanos, entrenados como monos de organillero, para soltar toda la palabrería del señor que está en los cielos, con la pasión de un espectáculo de feria tan ridículo y como peligroso.



Y van los borregos imbecilizados e hipócritas, los acólitos de la doble moral, soltando el dinero para financiar ese culto religioso-cultural, cuyo cumplimiento en su país de origen debería demostrar lo eficaz que éste resulta para el desarrollo social de sus seguidores. ¡Por supuesto, por eso Latinoamérica está tan de puta madre y por eso nadie necesita emigrar para ganarse la vida en otro país y escapar de un destino miserable!




Veamos qué es lo que ese señor intolerante, iconoclasta y violento del antiguo testamento supuestamente nos enseña a través de las prédicas libremente interpretadas por la mafia latina bíblica:


- los gays son enfermos degenerados y pervertidos, violadores de menores y portadores del VIH.

- la mujer sólo se divide en dos: la puta y la esposa. La primera es para la cama y la segunda para la casa y la crianza de hijos, pero tienen en común que ambas han nacido para servir al hombre y, por tanto, si se pone rebelde no tiene nada de malo ponerlas en cintura a golpes de vez en cuando.

- todo ser vivo sólo existe para uso y disfrute del hombre así que, que no se extrañe el SPCA de lo que pueda encontrar en la casa de un latino cuando acuda a una denuncia por maltrato animal.

- el trabajo es una maldición del señor, por eso el modelo a seguir es el gordo corrupto, rodeado de putas, que no necesita trabajar.

- todo, absolutamente TODO, ES PECADO. Por eso, todo aquel y aquella que se sienta felíz y disfrute libremente de su sexualidad merece ser condenado por pecador y por cochino.


Nadie se acuerda de la supuesta tolerancia hacia el resto de individuos que predicaba y aplicaba el superhéroe del nuevo testamento, con la que tanto se llenan la puta poca los hipócritas que pretenden tener línea directa con él.


En todo este despropósito, lo que no logro comprender son 2 cosas:

a) en qué calidad jurídica y legal quedarán los matrimonios gays que ya hayan celebrado sus uniones judicialmente.

b) a qué hijo de mala madre se le ocurrió lanzar esta propuesta repugnante, si la igualdad en las bodas gays con cualquier vulgar matrimonio heterosexual ya había sido aprobada por votación popular en este estado desde noviembre de 1978, aunque en realidad se aplicaba desde hace 5 meses? (por cierto, aunque no venga a cuento ¡qué mal le hizo Reagan a este estado!)


De todas formas, lo siento mucho por los que valen la pena, pero California siempre significará para mi la tierra de la superficialidad, el botox, los vigoréxicos, tanoréxicos, la fama vacua, la estética femenina-machista de lolly pops esqueléticos y cabezones, el cine más malo del mundo mundial y guettos con muy malas costumbres. Y, para recargar este tóxico cóctel representativo, si esta ley ya había sido aprobada hace bastante tiempo y ahora van de culo derogándola de forma chaquetera, sólo me queda pensar que, más encima, las nuevas generaciones que habitan este estado son unos retrógrados de cuidado.

Y en eso se quedará.

Por cierto, en Arizona han aprobado también la enmienda que impide adoptar a las parejas homosexuales. Con eso me queda super claro que los de los EEUU prefieren niños huérfanos

Matrimonio y familia felíz. ¿Es así de felíz tu
heterosexual familia?

en horribles hogares de acogida, a que tengan la oportunidad de crecer en una casa con el amor de dos madres...


¡Ah! Y si por alguna razón la comunidad "hispana" -¿habrán nacido en la provincia romana de Hispania?- latinoamericana y, con mayor razón, tanto la católica como la protestante del estado de California, se siente levemente interpelada en mis parrafadas por obtusos, machistas, tradicionalistas, intolerantes, etc., que este escrito no lleve a malinterpretaciones: me refiero a vosotros sin lugar a dudas. La moralina barata y corrupta aplicadla en vuestro ámbito privado; la ética y los valores como la igualdad y el respeto a los derechos ajenos es lo que se debe llevar en la sociedad.

Por supuesto, hay de todo en todas partes y buena gente en cualquier comunidad. Pero no todos los latinos en USA son personas de mente abierta como la familia de Ugly Betty,- Hay mucho por aprender de los demás y mucha cerrazón que cambian. Y mis palabras son para aquellos que se creen dueños de la palabra de divinidades crueles y excluyentes, y practicantes de costumbres nefandas que despojan de dignidad según sexo e identidad sexual.


A todos ellos, iros a perrear, que así seguramente le enseñaréis a vuestros hijos respetar a las mujeres y valores importantísimos. Y, otra cosa, si os toca emigrar por problemas económicos y os han recibido en un lugar que no era vuestra tierra de origen, lo mínimo y primero es adaptarse y no tratar de imponer costumbres y tradiciones obsoletas. Que o si no después no vale quejarse de discriminación...
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miércoles, 5 de noviembre de 2008

¡INCREÍBLE!

Pauley Perrette lo tuvo siempre claro. Menos mal que otros también
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Un afroamericano de centro-derecha es el nuevo presidente de EEUU, teniendo en cuenta que en ese país gobierna o la extrema derecha necon ultraliberal republicana, o un poco más al centro de los demócratas... ¡Por algo se empieza! Un punto para los yanquees.
Aquí en Europa sólo llegaría a futbolista publicitando postres...
A ver si se aplica el cambio.
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lunes, 3 de noviembre de 2008

Europa también huele a podrido



¿No os parece estúpido que en Europa se muestre tanto interés en que Obama gane las elecciones? ¿No parece para algunos asquerosamente hipócrita el hecho de que muchos cuidadanos, políticos, mandatarios y demás chusma declare, en un arranque de progresía sin precedentes, su apoyo al triunfo del candidato demócrata?
¿Explicación? Mu fácil: Que levante la mano el primer país europeo en el que un candidato con un origen genético tercermundista tenga reales posibilidades de ganar las elecciones a jefe de gobierno. ¡Tranquilos, no corráis tanto!
Luego están los alemanes, ¡¡¡ah jajajajaja!!! Perdón, es que me descojono recordando la supermanifestación y la cantidad de peña aria que asistió al discurso del moreno candidato, todos super felices y super comprometidos con el cambio de la mano del representante del partido de los asnos estadounidenses. Ahora, a ver si alguno recuerda las amenazas de muerte que recibió el tenista alemán Boris Becker, en Alemania, por su socialmente conocida querencia sentimental y sexual por las mujeres de color...
Y todos esos jovenzuelos universitarios impetuosos españoles, de carreras de letras en universidades públicas, que encuentran super hiper de buen rollo que el abogado demócrata de minoría racial vaya por delante en las encuestas de preferencia. Y luego les cabrea mogollón tanto negrata, sucada y moromierda ensuciando sus límpidas calles urbanas de esta piel de toro, trayendo delincuencia, drogas y absoluto mal rollo. Solidario si, multicultural también, pero no en mi calle ni en mi vida, que ni Manu Chaos tiene esposa negra ni se levanta todos los días solidario.
Que hasta los canales que van de progres, como La Secta, o Quattro, si meten algún inmigrante en algún que otro programa, tiene que ser absolutamente de buen ver y lo más parecido a los europeos; que o si no hace feo, ¿o no Wyoming? Que ya te lucen mejor las chinas y las argentinas, que las ecuatorianas, las guineanas o las bangladies. Esas mejor para los reportajes sobre cortesanía callejera y lumpen.
Si en Europa se llenan la boca sobre la tolerancia hacia las minorías étnicas y sexuales. Bisexuales, si, pero blancos de ojos azules, como le gusta a la extremaderecha austriaca. O los franceses, y su supuesto desarrollo cultural y sexual. Claro, para ellos el amor es tan natural y sano que dentro de sus fronteras penalizan, como debe ser para una sociedad bienpensante, el proxenetismo y la prostitución y, luego, sus maduros mozalbetes cruzan en manadas cual migración de ñus, la frontera a España por Cataluña, para llenar a tope los puticlubs catalanes con más variedad étnica que la ONU.
Luego, a modo de justificación soltarán muchos eso de que en Europa no se está acostumbrado a los inmigrantes. Curioso modo de pensar para el territorio planetario que más ha exportado conquistadores, depredadores, genocidas, esclavistas, usurpadores, ladrones y enfermedades venéreas y religiones horrendas al resto del mundo de todas las naciones que existen.
Que el día que salga un lehendakari negro, me va a dar un síncope y me voy a caer de culo de la emoción.


Voy a buscar las fotos que ilustren la parrafada.

jueves, 7 de agosto de 2008

La sociedad perfecta

Mientras veo la nueva serie yanquee de estreno, "Salvando a Grace", me parece comprobar una vez más que los norteamericanos - los únicos "americanos" de América, según su concepto del mundo- creen que los adolescentes inadaptados psicópatas asesinos tienen, por huevos, que escuchar metal y/o industrial. Alemán para más señas. xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
¡Ojo con estos pelafustanes de Illinols,
seguro seguro que son delincuentes!

Además, su habitación tiene que estar pintada de negro, con calaveras por doquier. Y deben suicidarse. No hay redención para estos chicos, así de simple.
Lo curioso es que el mismo grupo alemán que escuchaba el mozalbete pedófilo-raptor de este primer capítulo de marras, es el mismo que oían los adolescentes iracundos de la matanza de Columbine en la misma Yankeelandia.
Recordando mis días de difícil y tontaca adolescencia, con mis camisetas de calaveritas, monstruos y grupos de metal en el colegio, me da la leve idea de que en los EEUU mi mentecilla en formación hubiera sufrido un colapso atómico de proporciones. Vamos, que la alienación y el rechazo social generalizado por mi pinta potencialmente criminal me habría indicado como una autopista aérea, el camino hacia el psicoanálisis en el mejor de los casos. Y a las drogas, un expediente manchadito y una vida sexual poco recomendable, de seguro.
Y a lo mejor, hubiera terminado cruzando los estados con un tipo violento en un coche de puta madre, cometiendo asesinatos de los que tendría que encargarse de resolver el FBI.
Es que los norteamericanos es lo que tienen: todo lo malo es externo. Todas las malas influencias en los adolescentes y en la sociedad yankee en general, son de fuera: la música, las pintas, los libros. Todas esas cosas culturales nefandas que les llenan de muerte, disparos y matanzas a esas locas cabecitas anglosajonas y ultracristianas.
No es la venta masiva de armas, no. No es su absoluta falta de autocrítica en todos los sentidos posibles. No es su sistema político de una brutalidad de libremercado horrible. No es que carezcan totalmente de seguridad social. No es que tengan millones de homeless y diferencias socioeconómicas terroríficas. Tampoco es la exaltación de la violencia las 24 horas del día, a través del peor periodismo del mundo porque encima van de independientes. Ni menos su asqueroso ultrapatriotismo, su pútrido puritanismo patético y ridículo, el tremendo racismo ni el chauvinismo y la intolerancia a prueba de cualquier razonamiento.
No.
Antes eran los ingleses. Luego, los rusos. Y, ahora, los europeos, los iraníes, los norcoreanos, etc., etc., etc.
Y no es que que los demás países sean mejores. No pretendo en ningún momento realizar exaltaciones patrioteras baratas, porque todos sabemos dónde aprieta el zapato ya sea en el lugar en que estamos o en el sitio de donde venimos, aunque miremos para el lado, lo neguemos con vehemencia o nos encerremos en ideologías idiotizantes de tal o cual mano. Detesto los nacionalismos, por eso no acepto nacionalismos de nadie. Ninguna puta sociedad de este sobrepoblado mundo pasa la prueba del algodón y no hay ningún ejemplo que valga la pena o, por lo menos, nadie está dispuesto a mejorar las cosas.
¡Joder! ¡La de tonterías que me he puesto a elucubrar con ver el primer capítulo del super estreno.
Y, lo peor de todo, es que no me gustó la serie. Y parecía tener buena pinta...






viernes, 20 de junio de 2008

Mi PELUCHE GRUÑÓN



Esta es una de nuestras nenas: Kitty, álias "Peluche Gruñón. Hay quien ha dicho que he captado su esencia. Yo, en cambio, pienso que este antropomorfismo apenas le hace justicia.
¡Es que ella es bella y tiene su carácter!
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martes, 26 de febrero de 2008

No quiero nacer humana otra vez

En los tiempos que corren, el parloteo incesante de sobreinformación podría llevar a la locura en un nanosegundo a cualquiera. Este mismo blog -y los millones que pueblan la red- es una prueba irrefutable de nuestra soberbia como especie: creemos que todo el mundo tiene el deber cognitivo y congnoscitivo de leer, retener y deglutir toda la palabrería que soltamos en nuestros discursos supuestamente elaborados y/o supuestamente interesantes.

Muchos argüirán que resulta enriquecedor culturalmente hablando esa red casi infinita de intercambio de conocimiento, a través del cual nuestra bienamada humanidad intercambia conocimientos para procurar de mejor manera y de forma más expedita nuestra evolución como especie. Que los intelectuales y, sobre todo, los científicos y las grandes mentes pensantes de nuestro planeta nos conducen de forma ineludible a la tan cacareada utopía mundial. Que las nuevas formas de arte y creación demuestran el elevadísimo grado de evolución al que hemos llegado a través de los siglos. Que nunca antes fuimos más libres, más justos, más tolerantes y preocupados por el medioambiente y otras cuestiones bajo las que se adscribe toda persona normal, juiciosa y con sentido común...

Y yo digo que son todo patrañas. Que lo único que nos mueve y nos ha movido desde que nos bajamos del árbol no es la supervivencia -que sería lo único natural y noble que movería nuestra existencia-, sino el puro y simple egoísmo y, por supuesto, la vanidad. Claro está que estas dos cositas inquietantes y un poco bastante molestas de reconocer existen en diferentes grados según cada persona y, por suerte, hemos de maquillarlas para presentar nuestro papel ante el gran teatro que es el mundo.


Pero, no nos equivoquemos: al interactuar con otros nuestro motor y gasolina es la satisfacción propia, incluso procurando la felicidad de otros no estamos sino utilizándolos como un vehículo a través del cual obtener autosatisfacción -con el componente agregado del reconocimiento, ya sea interno o público- de estas obras.




Todos somos, básicamente, la misma mierda. A todo nivel. Ojalá esto les entrara en la puta cabeza a los nacionalistas de todo el puto mundo. No tratéis de hilar fino, porque ni las elucubraciones más brillantes, ni los sentimientos, ni las sensaciones más primigenias son nuevas y originales. Todo depende de las condiciones en que se dé ese pensamiento en aquella mente "privilegiada". Estamos indefectiblemente hechos para predar al más débil. Nuestro tan celebrado desarrollo a nivel social, intelectual, cultural, científico, político y un largo etcétera -cultural en sentido amplio-, no nos ha hecho mejores, ni más justos, ni menos violentos ni nada. Lo único que hemos hecho y seguimos haciendo es crear nuevas reglas normativas de comportamiento para mantener supuestamente domada -por lo menos a nivel social- a la bestia cruel que llevamos dentro. Ese monstruo que nunca ha entendido ni entenderá de moralinas ni ética ni valores "universales" -me río yo de cuánto aspiramos a alcanzar: ni el mundo, ni el sistema solar, ni la galaxia son suficientes: el universo es nuestro-.

El pedófilo que viola bebés; la cónyuge que mata al marido por la póliza de seguros; el tirano amarillo que vende a los suyos para que los plastinicen en aras de la "ciencia"; el dueño de las farmacéuticas; los que inocularon el VIH, el que permite que sus colegas petroleros se carguen dos torres con personas mientras lee un cuento; el que convierte a otros en tristes pergaminos gaseados; el que escucha los gritos de dolor de los animales y los sigue matando porque le gusta, le excita que sufran y mueran con dolor. Todos ellos y ellas, son "personas humanas" -como dice el 'Gañan'- como tú y como yo. Podría ser tu madre, tu hermano, tu hija, tu abuelito, tu novia, tu amado esposo, tu párroco, tu tío, tu bebé al o a la que violan, matan, torturan, despedazan; el o la que sufre, llora, ruega, grita ante la total indiferencia del otro/otra. O -exceptuando el bebé- el/la que viola, mata, golpea, tortura, hace guerras, roba, contamina, deja morir, etc.


Somos basura pensante productora de millones de millones de toneladas de basura, que se encoje de hombros cuando otros de su especie no les queda sino alimentarse y vivir de la basura. Somos seres que se inventan la deontología, pero que somos incapaces de aceptar que el resto de criaturas vivientes -al nivel que sea- sienten dolor, sufren, se estresan.

¿Y la capacidad de amar?, ¿y el amor?, dirán los más tiernitos. Pues ni eso nos redime ni es exclusivo del ser humano. Además, es egoísta: la muerte, un tercero -o cuarto o quinto-, o la desaparición del amor en el otro nos priva del ser amado. Sufrimos al considerarlo algo nuestro. Que nos amen -aunque no le correspondamos -nos halaga y sube el ego en el fondo, ¿verdad?. Pero, ¡qué despreciable es reconocerlo!

La humanidad es una especie fallida. Y no soy yo la primera que lo ha dicho. Quizás esa constatación sea lo único bueno que hagamos en toda nuestra terrible historia.







NO, NO QUIERO SER 'NORMAL'


MIÉRCOLES ADDAMS
no quiere ser aceptada por tu madre


Bueno, esta es Miércoles Addams -aunque sigue gustándome más llamarla 'Merlina'-, encarnada por la Ricci -que cada vez está más hecha un chupachups anoréxico y hace más cine basura, una pena, la verdad-. Algunos podrán alegar que esta ilustración no cabe dentro de mis propias directrices que incluí en la entrada pasada. Pero -jaja-, no es así, ya que Charles Addams publicó la primera viñeta de su Familia Addams en 1938 -con Morticia y un Largo rarísimo-, aunque posteriormente iría incorporando los demás personajes. La Miércoles de Charles Addams me parece una niña meliflua y un pelín insignificante. Por ello quise hacer mi versión con cara de mala ostia y cierta condescendencia hacia los otros entes humanos que se consideran 'normales', concepto bastante abstracto, manido y anacrónico en su significado, según los tiempos que corren.

Por eso me gustan los Addams y los Munsters me parecen caca: los primeros representan nuestro lado oscuro, que está ahi te guste o no, aunque te esfuerces por encerrarlo, reprimirlo, esconderlo en el ático o barrerlo bajo la alfombra. Y además, son así y les gusta. Mientras los segundos, luchan por ser normales y que la sociedad les acepte, tratando de vivir según el establishment. Son meras caricaturas de los monstruos de la Universal y ¡en colores! Es como la parodia grotesca y colorinche de Elvira a partir de la gran VAMPIRA -RIP-... Además, ¡¿cómo mierda nace un hombre lobo del fornicio entre una vampira y un frankenstein?!


Inaceptable.

En fin, que gracias al genial Charles Addams y su particular concepto de lo macabro cotidiano a través del humor gráfico negro -muy negro-, hemos podido disfrutar de esta entrañable y oscura familia dentro de nuestra memoria catódica y social, aceptándola casi casi como algo 'normal'. Como la vecina esa, la loca de los gatos... ¡que da un asco! Pero bueno, no se puede matar a la pobre mujer y alejarla del vecindario. Ya morirá sola, rodeada de sus bichos y de sus kilos de basura...




lunes, 28 de enero de 2008

ÍDOLOS DE AYER... y de ayer

He descubierto el color, aunque eso no signifique que sea totalmente de mi agrado. Pero, ya que estamos en esto hasta el cuello, ¿por qué no crear estallidos de color chirriantes y de dudoso gusto? ¿Por qué no adentrarnos en el mundo de los ídolos populares -occidentales, que no me veo dibujando a Mahatma Gandhi- de ayer, superfluos y bellos. De esos que, muchas veces, al abrir la boca y torcer el ríctus de los labios, sólo lo hacían para soltar tontás con acento hillbilly-cogotito rojo. Pero se los perdonamos porque estaban de buen ver y parecían dioses modernos y perfectos. Luego nos enteramos de que la mayoría de ellos tuvieron una infancia terrible y una adultez no exenta de abusos sexuales, laborales, droga y mucho mal rollo. Y, entonces, se nos vuelven humanos, más cercanos y más adorables.
Acepto candidatos a ser defenestrados nuevamente a través de mi dibujo -si ya han sido profanados de las formas más aberrantes, ¡porque no rizar el rizo?- de este panteón de ídolos de barro e inmundicia hollywoodense. Absténganse de basuras actuales que no les llegan ni a un grano del culo de los cantantes, actrices, interpretes, músicos y demás fauna farandulera de ayer, pre, durante y post Segunda Guerra Mundial.
Es por ello que bienvenido sea el ciclo del GLAMOURCOLOR-DELUXE. ¡A divertirme!




PRIMERO FUE LA MUJER






¡¡¡SALVE ELVIS-CHRIST!!!











martes, 18 de diciembre de 2007

¡Joder, que ya es navidad!



En estas fechas señaladas, en que todo el mundo corre como oligofrénico tras su pelota sucia y rota, buscando regalos que impresionen durante milésimas de segundo al tirano malcriado que poblará la tierra en la próxima generación, he de hacer mi reflexión frente a los afanes de la humanidad al filo del año nuevo cristiano.
Cada vez me da más asco el mes de diciembre. Mes consumista donde los haya, con sus turrones -si están tan buenos por qué no los venden todo el año-, sus mariscos por las nubes, sus supuestas ofertas en juguetes, menaje y lo que se pueda comprar. Es decir, TODO. Y, por si no fuera poco, luego está enero con los reyes y las madres que los parieron.
Luego están las viejas, las madres y los tipos a quienes preguntan los de la tele -ralea donde los haya- sobre cómo llevan lo del IPC, la subida de los tipos de interés, de los piensos y los cereales. Ellos arguyen que se estresan en estas fechas, que la tarjeta hecha humo, que los mariscos y las carnes para la cena están por las nubes, que no soportan las cenas familiares ni a sus parientes, que las consolas y sus respectivos juegos están carísimas, mecagonlostía!
Y yo me preguntó, ¿es obligatorio entrar en esta dinámica? Y mi única y contundente respuesta es NO. ¿Es necesario hacer regalos carísimos so pena de que el mocoso te mire feo durante un tiempo? No. ¿Es obligatorio, bajo pena de presidio perpetuo si no se cumple, el comprar mariscos para las cenas de fin de año? No. ¿Es absolutamente imprescindible asistir a las comilonas con parientes insoportables -porque los parientes son los únicos que no se eligen-, para empezar bien otra jornada anual? No. ¿He de ir a una fiesta donde haré lo que hago todos los fines de semana, pero pagando una burrada por garrafón y cotillón, para no ser excluido socialmente? Pues a mi parecer no.

Sin embargo, la dinámica se retroalimenta con las imágenes de la caja tonta: luces feas por segundo año consecutivo en el centro, que cada vez se encienden antes; gentuza que corre como ganado a New York, jo tía!, porque el dólar supuestamente está tirado y hay que venir cargados de bolsas de marca; subnormales profundos disfrazados de reporteros que en programas varios te muestran lo más "in" del consumismo navideño, etc. En general, la estrategia de feedback en los medios de comunicación se puede resumir en bombardeo continuo y descarado de incitación al consumo. Incluso en los informativos, que bajo la frase consigna de "los expertos opinan sobre el producto x", incluyen publicidad encubierta justo después de los deportes -con los hombres de casa todavía enganchados a la tele y la parienta esperando las noticias "familiares" de relleno-.


Luego, está esa hipocresía tan de estas fechas, de pensar que la gente es buena, que no hay que enojarse y de que la navidad poco menos que limpia el pecado -como si los regalos fueran "indulgencias"-. Y, qué hay de esas personitas que reprueban tu disposición tan negativa hacia la navidad, a regalar cosas y a las reuniones familiares -a mi entender, uno de los pilares de la mala hostia primigenia-, mientras te cuentan cómo fue su odisea de caminar cargados de paquetes por Gran Vía en año pasado el 23 y el mismo 24 de diciembre, tía!, con la emoción y la sonrisa en sus caritas...
¡¡¡Ay!!! ¿Cuándo vendrá la civilización racional, inteligentísima, precognitiva y eficiente que, por votación unánime de todas las civilizaciones del universo, se encarguen de vaporizarnos en un nanosegundo, salvando con ello a todos los demás seres vivos de todos los mundos existentes?
En fin. La gente me abruma.

Hay que sacar a Fifí a hacer pis con el frío que hace y comprar tofu.


viernes, 17 de agosto de 2007

La Mujer-Niña (Parte 2)

Desde los años ’80 ha habido una progresiva rehabilitación de la mujer como eterna adolescente. Claro, no podría ser en otro momento sino en los chillones y hedonistas ’80, cuando el acceso a las mujeres a distintos puestos de trabajo se masificó oficialmente. Baste sino recordar esa terrible película Working Girl -Secretaria ejecutiva-…

A partir de esta década de pelos escarmenados y cardados, de laca y colores de maquillaje incompatibles, cuando el postpunk suavizó el punk hasta convertirlo en tonterías infantiles –escuchar Blondie- y estilísticas, surgieron estrellas pop femeninas que reivindicaban la figura lúdica de la Mujer-Niña; sexualmente activa pero caprichosa e infantil, excéntrica y juguetona. La primera Madonna, con sus faldas de vuelos, sus leggins o calzas, su actitud juvenil desenfadada –y el sobaco peludo, ¡horror!-, pero, sobre todo, Cindy Lauper, y sus vestiditos estrafalarios y de colores, su cara aniñada, sus gestos y movimientos de cría, sus pelos locos y su voz de Betty Boop, representan la cara visible de ese tímido movimiento a la aceptación de la mujer que se niega a crecer y quiere que respeten su identidad como tal. La gran Nina Hagen es El Ejemplo a través de las décadas.

Y en esta apología personal, podríamos plantear que el lado positivo de la Mujer-Niña, es aquella que constituye el sueño de todo freak decente que no ve a las chicas como un animé hinchable mudo con la figura de Mai Shiranui, o una mujer-objeto de comic tipo Lady Death. Es la eterna adolescente cuya finalidad no es un chalet en a costa, ni un puesto de ejecutiva jefe, ni manejar un 4x4, ni irse de vacaciones a Cancún. Sino que son aquellas que se emocionan viendo alguna película de shojo manga, que coleccionan muñecas, juguetes, discos o cosas de distinta índole; que peregrinan a algún lugar por alguna razón místico-sentimental y no por moda. Las que se visten sin preocuparse en lo más mínimo de las convenciones de la moda y van de leopardo a comprar el pan, o con las camisetas de sus grupos favoritos o con la ropa que le salga de las narices. Las que aún se sienten princesas o brujas de su propio mundo; las que aún pueden salir con sus amigos y beber de morro sentadas en el suelo sin ofenderse. Las que se compran libros, comics y revistas como alimento vital. Las que pueden hablar de “tú” con los adolescentes y entenderlos más que sus padres; las que van a conciertos de rock y cantan con todo el mundo. Las que dejaron de oír a los demás preguntando “cuándo te casas” o “cuando me das un nieto” y se niegan a vivir bajo tópicos socialmente aceptados. Las que se sientan solas en su casa sabiéndose distintas y complicadas y, a pesar de lo dicho anteriormente, se preocupan por no cubrir los cánones de mujer “normal” que la sociedad exige y se preguntan de vez en cuando si habrán hecho la elección correcta asumiendo y demostrando cómo son.

Una Mujer-Niña es capaz de entender las locuras de los Hombres-Niño, ya que ambos habitan una edad mental similar -aunque puede no darse la situación inversa…-, y suele buscar seres símiles capaces de entender su carácter e intereses. Huelga decir que la eterna adolescente de a pie en la mayoría de los casos, debe aún camuflar su verdadera personalidad por una apariencia más tradicional a la hora de ciertas interacciones sociales, como buscar trabajo o eventos sociales.

En la actualidad, dentro de ciertas tribus urbanas la apariencia de Mujer-Niña está siendo muy apreciada, pasando a constituir otra caracterización de armario más para las frívolas.

Para terminar esta somera exposición, he de volver a lo dicho en la primera entrada: yo me adscribo totalmente a la definición de Mujer-Niña, para bien o para mal, y que para efectos prácticos en la vida social, laboral y familiar es una posición bastante nefasta frente a los deseos de normalidad de la gran mayoría. No ha sido fácil mantenerme en mis trece sin recibir burlas, amenazas o escuchar llantos por no madurar ni aceptar los convencionalismos sociales. Y hablo desde una posición inmersa en la cultura occidental-judeocristiana-latina, y con latina me refiero a que viene de los pueblos latinos del mediterráneo, independiente de hasta donde haya salpicado ese funesto legado, y como opuesta o, por lo menos, diferente en algunos aspectos a la anglosajona y a la nórdica. Todavía ahora se nos trata de forma condescendiente, casi como subnormalía simpática, y hay que desplegar toda suerte de atractivos auxiliares a la hora de conseguir trabajo, amén de disimular cualquier tipo de característica que nos haga lucir diferentes –a menos que se trabaje en una tienda de comics, de tattoo o un sex shop, por lo del morbo-.

Con los chicos, este problema está prácticamente superado, ya que en general el 99,9% de los hombres no suelen ser los adalides de la madurez ni mucho menos, y el machismo pétreo de occidente y oriente ha dotado de un dudoso encanto pegadizo a los infantilismos varoniles.

Ahora, pensemos en lo poco habitual que es presenciar un berrinche femenino o un comportamiento extravagante sin que veamos crecer la indignación en la mayoría de los rostros o como poco que muestren azoramiento. Y asco-pena en las miradas femeninas…

En todo caso, vuelvo a reiterar que a estas alturas de la vida prácticamente me da igual la impresión que cause en la gente que no me interesa, que son la mayoría. Los que ya me conocen, ya me aceptan a mi y a mis circunstancias. En resto son ellos y su vulgaridad.

jueves, 16 de agosto de 2007

La Mujer-Niña (Parte 1)

Después de mi sentida y arbitraria apología al Hombre-Niño positivo, no me queda sino cerrar la trilogía con una figura bajo la cual me suscribo: la Mujer-Niña. Fenómeno éste bastante reciente en la Historia conocida, debido a que su desarrollo ha dependido mucho de la libertad de actuación y pensamiento que ha ido ganando la mujer en el último tiempo. Antes, su aparición manifiesta se circunscribía dentro de algunas mujeres de la realeza, círculos restringidos de intelectualoides y artistas de la clase alta y siempre dentro de este sector high. Sólo basta hacer el ejercicio mental de tratar de imaginar a una obrera inglesa de 27 años de finales del siglo XIX, que después de trabajar 16 horas en la fábrica, llegara a su casa a peinar sus muñecas de porcelana o a jugar con los accesorios de su casa de idem, antes de volver al tajo… Imposible.

Tal como en el caso del Hombre-Niño, en la figura de la Mujer-Niña también pueden darse dos vertientes positiva y negativa, pero, primero, una aclaración y una disección.

Con Mujer-Niña no me refiero a esa estampa erótica de postguerra de la lolita o la pin-up aniñada, con la boquita de piñón y el gesto de ups! que tanto excita la mente calenturienta de los hombres. Es decir, no hablo de una imagen sexual a tenor del gusto varonil, sino de una actitud frente a la vida que puede o no redundar en convertirse en un ícono sexual para algunos. A cada cual sus parafilias…

La Mujer-Niña tampoco quiere crecer. La niñez y la adolescencia son su mundo secreto, mágico y finito donde poder estar segura y a salvo, lejos de ese mundo hostil pletórico de hienas femeninas siempre dispuestas a hacer zancadillas, y hombres-lobo que se rifarán sus encantos. Por lo cual tratará de conservar ese estado mental ad perpetuam, manteniendo algunos de sus deleites juveniles tanto como se lo permita su economía. Pese a ello, la Mujer-Niña no tiene aún el beneplácito social a su existencia como el Hombre-Niño, figura aceptada dentro de la sociedad, por lo cual debe disimular sus hobbies y forma de ser para adaptarse a su entorno. Dentro de si conservará sus gustos y aficiones, casi siempre en secreto y lejos de las miradas de los críticos. En el caso femenino, en muchos ocasiones poco importa la creatividad y el talento, sino sólo la figura externa de la mujer excéntrica o loca a secas, que colecciona juguetes y/o se viste como joven cuando ya no lo es.

Sin embargo, estas trabas parecen no correr para aquellas que han nacido entre algodón y para aquellas que han tenido la suerte de tener padres permisivos. Y aquí va la parte negativa del asunto…

Todos hemos oído hablar de esa pija –pariente o no-, que posee la mayor colección de muñecas que hayas visto y todos los accesorios originales de Hello Kitty. Que viaja antes de los 16 años a Disney World Orlando - que no París-, la cual crece exteriormente pero a la que su familia sigue financiando sus caprichos de adolescente que ya no es: con viajes, coches y guitarras para hacer juego a esa pinta de chica punk del –náusea- Corte Inglés, que colecciona novios como perchas para la ropa. Y todo eso es visto como muy super guay por el resto de borregos menos favorecidos económicamente, que la eleva al estatus de diva de todo. Finalmente, sin necesidad de madurar en absoluto ni trabajar en la puta vida, esta pija terminará –si vive en Madrid- con una empresa de diseño exclusivo de ropa en calle Serrano donde desarrollar su creatividad, o en una repugnante tienda de artículos poppies en Malasaña.

El caso de la de los padres permisivos es todavía más patético. Corresponde a la imagen femenina que muchos conocen como la consentida –si, como la cueca chilena-. Esta triste figura es desde pequeña tratada como si de una raní oriental se hablara, por unos padres –sobre todo la madre- que ceden a todos sus caprichos por nimios y molestos que sean, aun cuando la economía familiar no aguante tanto despilfarro. Esa niña que restriega sus nuevos juguetes en las narices de sus compañeros de cole más desfavorecidos; esa adolescente vanidosa y veleidosa, siempre pendiente de las marcas de moda y de ser el centro de atención. Esa Scarlett O’Hara de extrarradio que es presa de las rabietas cada vez que algo no resulta como ella quiere, que suele ser una hija ingrata y desaprensiva, la cual sólo volcará sus energías en la búsqueda de un auspiciador-consorte digno de ella. Y pobre de aquel que caiga en la red: la Mujer-Niña, la consentida, manipuladora y obsesiva, instaurará un reino de terror en el que el pobre pelele de turno sólo pintará algo mientras pueda satisfacer los caprichos de su augusta compañera…

Ejemplos famosos de esa faceta negativa hay unos cuantos, pero yo creo que con una personalidad paradigmática se puede ilustrar este asunto. Y creo que la dulce emperatriz Sissy viene al pelo. Las actuales biografías no hagiográficas han sacado a la luz la personalidad cuando menos asquerosamente complicada de esta mujer, independiente de lo que digan las que la idolatran hasta el punto de obviar lo que para mi son claras patologías mentales: Obligada a casarse a los 16 años con el Emperador de Austria, Francisco José I de Habsburgo-Lorena, en 1854, después de vivir una bucólica infancia de trenzas y amor maternal, nuestra querida Elisabetta Amalia Eugenia von Wittelsbach, Duquesa de Baviera, manifestó en la corte de Viena una vanidad y egocentrismo a prueba de muyaidines-bomba. Más allá del conocimiento certero de que se trataba de una mujer inteligente, muy culta y extremadamente autoexigente, también se sabe de su personalida caprichosa, engreída, con actitudes decididamente de ultramega narcisista.

Además, fue una bulímica y anoréxica toda su vida. A partir de los 25 años luchó cuanto pudo por conservar su figura juvenil de cintura de 47 centímetros y peso de 50 kilos, para 1,72 cm. de estatura. Su dieta ideal eran los pasteles, chocolates y helados, pero los remplazaba rápidamente por zumo de carne y naranjas como única comida del día en cuanto veía peligrar su peso ideal. Practicaba compulsivamente desde las 5 de la mañana gimnasia, y también esgrima, equitación y cacería, además de ser adicta a caminatas de más de 4 horas. La obsesión iba también por su pelo, que le llegaba más abajo del culo, y que debían mantener brillante, teñido y decorado con cientos de trenzas para verse siempre estupenda. Cuando los añitos se le hicieron más notorios, cubrió su rostro con velos y abanicos y ya al cumplir los 30, había prohibido que volvieran a hacerle fotos.

La mala alimentación redundó en su ya mórbido carácter, acrecentando sus cuadros depresivos –insomnio, melancolía, cefaleas, mal humor-. Dicen que detestaba a los niños y odiaba el olor de los bebés. A los 30 años, y después de haberle dado los 4 hijos que tuvo la pareja, le dio con la puerta en las narices a su regio consorte –que la idolatraba-, negándole desde ese momento y hasta su muerte cualquier contacto sexual con ella. Por supuesto, murió antes que ese pobre desgraciado –en 1898 a los 61 años- que, enamorado, le lloró hasta el fin de sus días.

Siempre hay un roto para un descosido…

Y para que vean que esto no es invención mía, incluyo sorprendida un fragmento de una página sobre Sissi que acabo de encontrar en la web, porque no había leído nada antes de comenzar esta crónica vital: “Ni varón ni mujer, atravesó inquieta el mundo como un ser infantil, asexuado, narran en el libro La emperatriz Elizabeth, mitos y verdad, de la historiadora Gabriele Praschl Bichler y los psicólogos Gerti Senger y Walter Hoffmann. Para ellos, era una joven narcisista que nunca superó la pubertad. Representó a la mujer niña que se opone a su propia evolución sexual y social, pagando con la anorexia el precio de una batalla en su inconsciente”.

Es que lo que no sé lo adivino.

El Hombre-Niño (Parte 2)


Después de esa verborrea entonada como mea culpa, en cuanto a la extensión de esa plaga peterpanesca debido a nuestra propia falta de criterio y de miras, no puedo sino agregar que todo tiene su yin y su yan, su cara y cruz en cuanto a efectos positivos para las criaturas vivientes. Y así como hay bichos tiránicos e inservibles detrás de ese guapo guitarrista amante de Galáctica, astronave de combate, o de aquel creativo cortometrajista que tiene la colección de muñequitos de Star Wars, no todo hombre-niño es un ser despreciable y abyecto. Porque no toda persona que no quiera pasar página a la dulce niñez tiene que ser, como condición sine qua non, un mentecato obsesivo, manipulador y egoísta.
Los hay que sin dejar de buscar los Art Books de Dragon Ball, jugar a la Wii hasta joderse los tendones o tocar machaconamente la guitarra en su grupo de hard rock, tienen su empleo, son autosuficientes y suelen ser parejas que, ante todo, buscan a una igual en cuanto a estado mental, que comprenda sus aficiones y con quien compartir similares características de personalidad y gustos. Entelequias que, pese a ser estigmatizados por su familia y sociedad como raros, infantiloides e inmaduros, son capaces de crear –música, historias, guiones, arte-, de investigar, inventar cosas y de apoyar a quien esté junto a ellos en sus proyectos propios. Suelen tener una imaginación desbordante –las horas de lectura, TV, juegos de rol y Magic no han pasado en vano-, y para cosas prácticas y por mucho que les disguste, pueden interactuar socialmente sin que por ello eso represente un trauma.
Son criaturas cuya condición de eternos adolescentes –en parte-, los hace menos susceptibles de ser corrompidos por la vil sociedad de mercado. Incluso suelen permanecer alejados de esas repugnantes manías, miserables costumbres y horripilantes prejuicios propios de hombres más “experimentados”, “adultos” y, supuestamente, maduros. Además, aun cuando no todos sean tan creativos ni posean un talento manifiesto, suelen ser capaces de observar, descubrir y alentar las habilidades, talentos y capacidades en otros.

No hay que olvidar que se trata de sujetos bastante especiales en su carácter y quizás en este tipo positivo, los menos habituales de encontrar. Porque, entre el hombre-niño hijoputesco y el agradable hay una línea fina de separación y que ambos pueden rozarse en el momento en que se hacen emocionalmente dependientes de otra persona. Después de todo, siempre necesitarán de un pilar al que aferrarse ante el terrible mundo exterior.
Sin embargo, pese a adolecer de esas cosas que suelen agradarle tanto a las mujeres-objeto, en busca del macho alfa con el cual aparearse y que las cubra de pieles, -como testosterona a chorros, físico de estrella, triunfos deportivos, ambición en consonancia y una chulería de cantante pop de moda-, sus carencias son dobladas de sobra por esas cualidades no tan obvias pero, no por ello menos importantes. La comprensión frente a los intereses, los gustos y las necesidades del otro no es algo que abunde precisamente. Ni tampoco la visión del otro como un igual, con esa igualdad que da la visión adolescente de la vida.
Como una compañera en el juego de la vida.

martes, 14 de agosto de 2007

El Hombre-Niño (Parte 1)


No hay caso. He tratado de soslayarlo adjudicándole el fenómeno a los seres testiculares, ejemplificándolo con su comportamiento primitivo, zafio e infantil. Pero no, el caso es que también podría aplicar en mi el llamado síndrome del hombre-niño, puesto que, cuan enano tamborilero siempre he manifestado reticencias evidentes al fenómeno biológico-social de crecer, de emprender la aventura de la adultez.
Sin embargo, este fenómeno tiene dos vertientes que podrían diferenciarse por la implicación social del sujeto. En la primera, más propia de varones, correspondería a la identificación con el mocoso pelirrojo de Peter Pan, en la que algunos caen con la facilidad del rayo porque es la forma más cómoda y complaciente de vivir: los seres que aplican este cuento a su vida, rehuyen compromisos de toda índole al igual que responsabilidades propias de la vida adulta, como mantenerse en todo ámbito de cosas por si mismos.
Estos adolescentes peludos y eternos, suelen ser caprichosos, maniáticos y vagos. Pero, creo que no existirían fuera de los estratos socioeconómicos altos –y también en ellos-, si no fuera porque mi género femenino les provee de abundantes hormas de su zapato en la clásica – y odiada por mi- figura de la Wendy - cosa que a veces me hace pensar que fue nuestra funesta colaboración la que ayudó a difundir e implantar los duros cimientos del patriarcado machista…-.
Y, he aquí la otra cara de ese Peter Pan que todos hemos conocido alguna vez: la mujer que le aguanta y le hace todo al “niño”, al “gordiwawi”, al “cari”. Como el ejemplo sangrante de las madres de los Hikikomori japoneses, esos seres de ojos oblicuos que se niegan a volver a integrarse en la nefasta sociedad nipona y juegan todo la noche y día con la consola, mientras sus progenitoras jornada tras jornada les pasan su comida por debajo de la puerta. Así cualquiera se queda en su habitación sin volver a trabajar en su vida...
Por ello, si no fuera por esa tonta del culo, esa madre abnegada, esa chica modosa y fiel, esa sudamericana todoservicio que desea todo europeo machista, nadie aguantaría a ese ser egoísta, mezquino e inútil. Pero quién de nosotras no ha caído en la dulce locura de mimar a ese adolescente perpetuo, a ese chico freak tan mono y con conocimientos enciclopédicos, a ese músico y/o artista atormentado, que se siente incomprendido de forma sempiterna. Y nosotras, ¡cómo luchamos por él!, por cuidarlo y tenerlo a gusto, tratando de que se entere de que -aunque indignas-, si podemos vislumbrar un jirón de esa genialidad que se esconde en su rico interior. (continuará)…